domingo, 5 de mayo de 2019

Pagando mi manda



Pagando la manda.



Vine a dar la vuelta a mi pueblo y entre el frío gélido y los aires del norte y el niño y la niña que nacen en Humboldt tuve una gripa que me obligó abrigarme más de la cuenta, no bañarme, finalmente no enfriarme. Hice caso de bañarme por la mañana y por la tarde fui a saludar a un amigo y comimos en su patio hasta que a eso de las 17 horas entramos a su casa.



Diagnóstico: neumonía pulmón izquierdo, antibióticos por 10 días, inhalador 3 veces al día. Reposo 7 días, no viajar en avión.



No se me cayó el mundo ni un pelo, lo que sí dije es que cuando mejore iré a la casa del poeta Vicente Huidobro y Pablo Neruda para pagar mi manda. Había quedado de ir con un amigo pero la informalidad le ganó, le marqué el día anterior para quedar y no esta ya en sus planes, fui con la Nena, mi madre.



Vicente Huidobro, poeta chileno no muy conocido, lo leí por primera vez en el doctorado que analicé un poema del él, desconocía de su vida. Iniciador y exponente del movimiento estético creacionismo, es considerado uno de los más destacados poetas chilenos, junto con Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Pablo de Rokha. Lugar discreto, ubicado en Cartagena en el cerro no pegado al mar, con diferencias con Neruda y amigo de Rokha, con la explicación de la guía me sentí en la escuela nuevamente, cada palabra me hacía sentir que desconocía totalmente la vida del poeta, cosa que me tenía sin cuidado, pero estos chilenos y chilenas tienen algo especial para hacerte sentir ignorante, es un don desarrollado y se procura mantener entre generaciones.



Luego continuó el pago de la manda, nos fuimos con la Nena a Isla Negra, a la casa del Poeta Neruda, ( https://fundacionneruda.org/museos/casa-museo-isla-negra/ ), esta todo producido te dejan entrever lo bueno del poeta, el amor y su espíritu de izquierda mencionando al partido comunista, su época de Senador de la República, sus variadas veces que fue embajador …. Sus amistades, sus mujeres, la casa.



Me falta pagar dos mandas más… la Chascona y la Sebastiana. Aunque el poeta me reviente un poco su manera de ver las cosas y lo abusivo de su protagonismo, no dudo del uso del lenguaje:



· Es tan corto el amor y tan largo el olvido.

· Sucede que me canso de ser hombre.

· Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.



Rodrigo.





























miércoles, 1 de mayo de 2019

Llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy



El Lunes 5 de Agosto de 2002 falleció en Santiago un escritor chileno sumamente importante: Francisco Coloane. Había cumplido 92 años en una larga vida tan llena de aventuras como más de alguno de sus personajes. Este autor, tan querido por muchos chilenos, siempre se caracterizó por ser enemigo de las candilejas y exposición pública. Prefería estar en sus amadas islas de Chiloé en vez de respondiendo entrevistas. Tan callado como vivió, se fue. Tanto así que solo supimos la noticia en los momentos que los restos de "don Pancho" ya solo eran cenizas.


El autor de "Cabo de Hornos", "El último Grumete de la Baquedano", "El camino de la Ballena" y muchos libros más vivirá para siempre a través de su obra. Sus personajes, lo mismo que su persona, han alcanzado niveles casi míticos. En Francia hoy se le compara con autores como Herman Melville (el autor de "Moby Dick") o Jack London. Con frases breves y muy directas, Coloane es capaz de crear personajes y ambientes. Además sus personajes respiran verdad, uno queda con la impresión que ellos se basan en personas que Coloane conoció en sus vagabundeos por Chiloé, la Patagonia y las islas al sur del estrecho de Magallanes.

Nació en Quemchi, Chiloé y su literatura siempre estuvo relacionada con el Sur, islas, mar y sus personajes. Siempre mantuvo un bajo perfil, tanto así que cuando Luis Sepúlveda comenzó a promoverlo en Francia, mucha gente en Chile estaba convencida de que había fallecido. Fue navegante, domador de potros, "capador a diente" en la Patagonia, cazador y aventurero. Siempre siguió ligado a las islas. Tanto así que hace solo cuatro años aún navegaba de isla en isla en un lanchón chilote recorriendo sus raíces.




Casa museo de Francisco Coloane, Quemchi, abril 2019

viernes, 15 de marzo de 2019

la 4ta transformación


En Estación Watley en San Luis Potosí, conocí a un aventurero menor a 25 años, compartimos unas gorditas en un puesto, el chavo de fácil palabra me contó una historia que me hizo recordar cuando yo tenía 17 años y con mi amigo Franco nos fuimos hasta donde llegáramos sin rumbo ni días programados. Se nos ocurrió hacer autostop, llegamos hasta Calama en la segunda región de Chile a 2000 km de casa, cerca de San Pedro de Atacama, ya no teníamos fuerza, ni ganas de soportar el sol ni dinero para comer, la verdad que por la falta de rumbo no sabíamos qué hacíamos ahí, si tuviéramos la madures e irreverencia de hoy... pienso que ambos tendríamos otra vida, completamente diferente.  Éramos menores de edad, a un paso de entrar a la universidad, estudios que nos daría la legitimidad para arrancar nuestra propia transformación, nuestro desarrollo de habilidades, competencias y esas cosas que nos llevaría ser lo que somos hoy. Así se pensaba en mi generación, no son pamplinas pero sí pensábamos de la universidad como una religión.

El aventurero era desorganizado en sus ideas pero perseverante, en el 2012 se puso el reto de salir de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas) sin dinero, sin comida, sin mochila a donde la ruta lo llevara. Estuvo casi dos días en una gasolinera de la presa Malpaso a escasos 90 kilómetros de su casa hasta que un grupo de motociclistas se detuvo y lo llevaron hasta Coatzacoalcos en Veracruz a tan solo 180 kilómetros de su casa. Aquí consiguió trabajo acarreando materiales con un camionero que necesitaba un ayudante. El camionero lo hospedó en un cuarto en su casa y a los meses de conocerse,  un día viernes por la tarde, el buen camionero le pidió que le ayudara a reparar su motocicleta la cual un día se apagó y no había manera que jalara. Por A, B y C la moto de mediana cilindrada tuvo una falla que encontraron en una hora, el regulador. Fácil dijo el chavalo mochilero sin mochila, con lo que me has pagado hoy, voy y compro el regulador, y así fue, a dos horas de iniciar la reparación la moto ya estaba funcionando.

El asunto fue más allá, el mochilero sin mochila y sin casco y sin nada, le pidió en honor a la confianza que ya se tenían, que le prestara la moto, que la próxima vez que se verían se la pagaría o lo que él dueño propusiera un trato. El camionero se quedó sin mucho qué decir, llamó a su esposa y a su hija y les comentó lo que el mochilero sin mochila le propuso. Se mataron de risa todos. La hija de la misma edad del chavalo dijo: préstale el fierro ese que ya falla a cada rato, si te va pagar algo que sea con trabajo. 

El chavalo le pidió su casco y se fue en la moto. Cargó gasolina y empezó su recorrido hacia el norte del México. Tardó 3 semanas en llegar a  Ciudad de México con sus tíos que viven en Iztapalapa, ahí fue parte del repertorio de actores secundarios de la Pasión de Cristo de Iztapala, aquí se quedó 6 meses mientras trabajaba en un mercado y ensayaba su papel en la Pasión. En Iztapalapa conoció a una familia de Guanajuato que lo invitó a Dolores Hidalgo, una vez que se terminó la semana santa y su papel de actor finalizara, se fue en la moto y trabajó 6 meses realizando un recorrido histórico a turistas. El Dolores conoció a una pareja francesa que le ofrecieron trabajo para manejar un jeep y llevar a turistas a un viaje astral con el  peyote. Al chavalo le pareció sugerente que le pagaran en dólares o euros, le llamó la atención hacer viajes con el peyote hasta luego de 4 meses en un rancho cerca de Estación Catorce dijo: con esto no se debe hacer negocio.... agarró su moto y siguió viaje a Río Verde, lugar selvático ... ahí trabaja en un restorant por la mañana y en la tarde en un taller de mecánico. 

Hoy el chavalo tiene 25 años, un hijo, la misma moto del camionero y una troca. Las dos veces que ha ido a Tuxtla desde que salió, ha pasado a saludar al camionero a Coatzacoalco y le lleva dinero, peyote y cosas para su casa. La confianza se gana y la moto te ayuda. 

El chavalo me invitó las gorditas y el agua... nos despedimos de abrazo y mientras nos mirábamos a los ojos para despedirnos me dice: tu vas lejos e impones sabiduría, siempre lo mejor para ti y mis bendiciones para tu máquina. Agarramos caminos opuestos y a los dos días que me paré a desayunar unas gorditas nuevamente, la señora del negocio me dijo que el joven que le invitó las gorditas el otro día se llama Evaristo y nunca habla con nadie... lo conozco y es cliente hace como 5 años y nunca lo había escuchado hablar ni convivir con nadie, estaba al pendiente de lo que decía el muchacho... Usted le imponía, necesitaba contarle su historia a Usted.

Estación Catorce, San Luis Potosí, México.

La Chancla, en Estación Catorce.


 Centro histórico de San Luis Potosí

Escultura de  Leonora Carrington

















Seguimos en la ruta, Rodrigo

sábado, 29 de septiembre de 2018


Fue una ausencia.
Fue por distracción.
Seguimos en camino, solo por contemplar, minimizar la mente y distanciar las ausencias.

Me quedé con un sentimiento en esta vuelta al sol: aunque estamos ante una abrumadora maquinaria de la desesperanza, la fragilidad permanente de la pérdida del vínculo humano, miles de mundos sin sentido de la realidad y con decisiones que hacen notar la pérdida del sentido y la orientación del qué queremos hacer... ante este lapidario sentimiento, sigo con la ingenuidad de que en el descubrir está el móvil que se asocia con vida.

Careyes, Costa Alegre, Jalisco.
Rodrigo 






martes, 31 de julio de 2018

llegar a la playa por el cerro

Una ruta de montaña para llegar a la playa ... es algo que está en extinción, todos quieren la carretera más rápida, más económica o así... ya ni modo, nos vamos por la pista.

Tiene un sabor diferente ser un cuatrero de cerro que busca como destino final el silencio del mar.
Así fue este viaje de dos días.

Rodrigo en Jalisco.






miércoles, 20 de junio de 2018

El Patrocinio


El Patrocinio, Baja Sur. Desde Laguna de San Ignacio a San Juanico.

Mal día, 
atorado en la arena con semejantes kilos y yo sin poder levantarla,
medio se quemó el clutch, logré espabilar.
Un viaje de 3 horitas se transformó en 12 sudorosas 
Fue un viajezote de esos que se extrañan 
En la soledad de la Baja.